Recientemente, Karim Jouini, CEO de Expensya, empresa que ha desarrollado un programa que automatiza la gestión de los gastos en las empresas, reflexionaba sobre el impacto de la tecnología en el mundo laboral, permitiendo la conexión instantánea entre clientes y proveedores. La Inteligencia Artificial actúa en la misma línea y afecta también a la contabilidad.

Ahora bien, ¿supone la Inteligencia Artificial una oportunidad o una amenaza? Esta cuestión es en la actualidad objeto de debate, con opiniones contradictorias. Así, mientras que algunos piensan que la Inteligencia Artificial libera a los seres humanos de realizar tareas de bajo valor añadido, otros consideran probable que esta tendencia canibalice algunas profesiones.

Según Marvin Lee Minsky, uno de los padres de la inteligencia artificial, “se trata de una disciplina científica relacionada con el procesamiento del conocimiento y el razonamiento, con el fin de permitir que una máquina realice funciones normalmente asociadas con la inteligencia humana: comprensión, razonamiento, diálogo, adaptación, aprendizaje, etc”.

Un reciente experimento de la NASA enfrentó a un piloto contra la inteligencia artificial durante una carrera de drones. Aunque la competencia fue dura, el piloto venció a la máquina. Este ejemplo demuestra que la Inteligencia Artificial no ha alcanzado aún el nivel necesario para superar o reemplazar al ser humano.

La máquina está ahí para acompañar al humano en ciertas misiones repetitivas, a fin de que este pueda concentrarse en tareas de mayor valor añadido. Al automatizar ciertos procesos, las máquinas pueden convertirse en verdaderos colaboradores. Es importante entender cómo esta colaboración podría tener lugar y cómo podría revolucionar las profesiones actuales.

Aunque algunas funciones realizadas por los contables pueden ser automatizadas, incluyendo las operaciones de contabilidad, la inteligencia artificial actúa solo en tareas técnicas y de fácil automatización: no puede gestionar la complejidad de las demandas de los clientes, escucharlos, acompañarlos y asesorarlos.

Por tanto, el “riesgo” percibido en la profesión contable debe ser percibido como una oportunidad. El cliente busca asesoramiento. Partiendo de que la demanda existe, no hay duda de que es el momento de aprovechar esta oportunidad para satisfacer las expectativas de los clientes de los contables.

Gracias a las nuevas tecnologías, incluida la Inteligencia Artificial, los contables dedican menos tiempo a tareas que requieren mucho tiempo y a complejidades administrativas para poder dedicar más esfuerzo a ayudar al empresario a gestionar su negocio de forma eficaz: encontrarse bien equipados para escuchar a sus clientes y entrar en una lógica de valor con ellos.

Aunque algunos hablan de revolución, otros, por el contrario, temen el estallido de una guerra, pero mientras tanto, la profesión contable es una de las más afectadas a corto plazo por la digitalización. Aunque la mayoría está de acuerdo en que la Inteligencia Artificial permitirá realizar tareas de contabilidad que requieren mucho tiempo y, por lo tanto, ahorrará tiempo a los profesionales, todavía existe cierta aprensión sobre su evolución futura y su capacidad para simular y sustituir a la inteligencia humana.